Por: Wilbert Monterroza
Ciudad de San Salvador /  El Informe-periodismo científico-
Como periodista me toca escribir sobre el tema, no sólo en papel de informante, sino en el de quien sabe perfectamente lo que se siente padecer un trastorno de ansiedad y puedo resumir que:No,no es fácil,pero podemos salir avante.

 

En la primera parte de esta entrega, mencionamos que este es un tema que ha de tocarse desde la sensibilidad de cuánto afecta este padecimiento que no se nota a simple vista y que en muchas ocasiones por ignorancia recibe “consejos” tales como: “Todo va estar bien”; “Solo necesitás relajarte”; “Quizás querés llamar la atención” y muchas opiniones parecidas, alejadas de lo que la ciencia dice y de  las sensaciones y experiencias de quien lo padece .

Según la organización mundial de la salud, más de 260 millones de personas en el mundo padecen situaciones que se diagnostican como trastornos de ansiedad, entre estos podemos mencionar: Agorafobia,claustrofobia,trastorno de ansiedad generalizada, fobia social, fobias específicas de las cuales podemos hacer un listado extenso.

¿Cuáles factores desencadenan trastornos de ansiedad?

Debemos recordar que en la primera entrega que se puede leer aquí, mencionamos que la ansiedad en sí , es una emoción natural a la que sin excepción, los humanos estamos expuestos y en cierto grado es positiva. Empero,hoy nos extendemos a los trastornos , que por definición estos son: “Invertir el orden regular de algo,alterar la normalidad del funcionamiento de algo o de la actividad de alguien”. Esto según la real academia española. Y la OMS dice  que :”Son problemas habituales de salud mental que afectan la capacidad de trabajo , productividad y el bienestar en general de las personas”.

-Causas médicas

Sí, la angustia ansiosa puede ser el aviso de alguna enfermedad interna que un doctor y los respectivos exámenes deberán confirmar o descartar. En el caso cuando sí es una causa médica, éstas pueden guiar a algún padecimiento cardíaco como hipertensión arterial, en otros casos diabetes,enfermedad pulmonar obstructiva crónica, hipertiroidismo o deficiencia de la tiroides y  a veces puede ser el resultado secundario de algún medicamento, debemos recalcar que siempre debe consultarse al médico y hacer los exámenes que den claridad al panorama para no hacer elucubraciones lejanas de la realidad, sino conocer a profundidad las afecciones que pueden tratarse a tiempo para el bienestar de nuestra salud.

Los exámenes que pueden ir desde hemogramas, electrocardiogramas u otras pruebas, que permitirán que se llegue al origen de lo que está causando el malestar angustiante que deriva en un trastorno de ansiedad, por tanto no debe postergarse o mitigarse con un simple “té tranquilizante o tomarse el día libre para despejar la mente”, no se trata de ser alarmista, sino de tener certeza con base científica, aquí la información de lo que pasa dentro de nuestro organismo juega un papel determinante, tanto como las luces en el tablero de un auto, cuando dan señales que falla algo, es algo que no se puede dejar para después.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Las caras de la ansiedad" Infografía tomada del Técnológico de Monterrey:
Otras causas

Cuando se ha descartado que el problema es del organismo, lo más probable es que el médico remita a un psicólogo, pues este profesional podrá ayudar en causas que probablemente son las desencadenantes del trastorno, entre estos podrían estar:

  • Estrés acumulado, situación que se puede padecer debido a las labores diarias, el fallecimiento de un ser querido, pérdida de empleo , afrontar un divorcio entre otros,incluso la cuarentena domiciliar por la COVID-19, pueden ser desencadenantes de trastornos de ansiedad.
  • Traumas: Sobrevivir un accidente vial o una tragedia como un terremoto,un abuso físico, sexual o psicológico durante la niñez puede afectar en la vida adulta.
  • Depresión: Quienes ya tienen diagnóstico de depresión pueden ser proclives a otros trastornos de ansiedad
  • Vínculos familares: Lidiar con personas del entorno familiar con personalidades airadas o con adicciones a estupefacientes.
  • Consumo de drogas: El abuso o abstinencia de alcohol y/o drogas , ésta última sin la asistencia profesional, puede derivar en ansiedad desbordada.
Asumir, reconocer y pedir ayuda

Un aspecto importante es la actitud de reconocer que cualquiera puede ser vulnerable a pasar por esta situación, negarlo o evitar ir con un psicólogo porque con ignorancia se cree que solo los “locos” van con ellos, puede ser perjudicial. Por tanto reconocer que hay un padecimiento, un conflicto no resuelto que roba la tranquilidad y que nos daña , es el primer paso para enfrentar los trastornos. Es probable que la ira o violencia que una persona puede proyectar ante cosas pequeñas e insignificantes, las disfrace de “búsqueda de la excelencia” (generalmente en el campo laboral)  o “yo soy así y no pienso cambiar”, todas estas manifestaciones  son una justificación y auto engaño que busca huir del reconocimiento de un padecimiento que le hace sufrir en su interior y a su vez busca descargar ese sufrir en otros a través de violencia verbal, física o sexual, esto también es algo que requiere de verse al espejo y levantar la mano para pedir ayuda, pues no solo le está afectando a el/ella, sino a su entorno, haciendo un efecto nocivo que se multiplica y por tanto debe tratarse con un profesional de la salud mental.

Luz al final de un túnel

Sí, si la hay, el profesional de la salud mental, psicólogo o psiquiatra esta capacitado para ayudar, asistir y acompañar en este proceso. Los trastornos no se solucionan en una semana, son eso, un proceso a veces largo, a veces según el caso requerirá que un psiquiatra recete un medicamento con base al cuadro que se presente. Pero todo sumará a salir para ver la luz al final de un túnel , que quienes lo hemos experimentado sabemos es muy duro, pero en la ciencia podemos hallar soporte y salida.

De cuenta propia podemos colaborar con reconocer que tenemos un problema, pedir ayuda a un profesional de la salud mental y/o médico para descartar causas del organismo ante la angustia que enfrentamos, hacer ejercicio es sumamente beneficioso  y de esto hablaremos en una tercera entrega más ampliamente. Salirnos de círculos sociales  que no traigan beneficio a nuestra salud mental o que nos carguen con responsabilidades que no nos corresponden, también podría aligerar el diario vivir.

PD. Ánimo, por si sos o conocés a alguien que padece un trastorno de ansiedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *