Por: Wilbert Monterroza
Ciudad de San Salvador, El Salvador/ EL INFORME-periodismo científico

Facebook, twitter,youtube, radio, tv, periódicos, conferencias, todo lo que hoy transita en los medios masivos de comunicación en relación al COVID-19  y las medidas para su contención, lleva el factor común de  información relacionada a la ciencia.

El mundo, lleva más de una semana  girando alrededor de un tema: La pandemia, su origen, síntomas, propagación, estadísticas, medidas sanitarias y pruebas para hallar una vacuna que nos devuelva a todos, la tranquilidad o al menos regularidad que teníamos hasta hace unos días.

La información es poder, pues con ella se toman decisiones, se influye, se transforma la realidad y se incide en la percepción de las masas.  Desde que nos levantamos hasta que vamos a dormir, estamos recibiendo información diversa, en los lugares recónditos, ahí la radio está también emitiendo información. Empero, el mundo hoy  es mono temático, la agenda de los países se ha paralizado, modificado en cifras, proyecciones financieras, salubridad, demografía y demás  a raíz del SARS COV-2 que produce la enfermedasddel COVID-19. Estamos pues ante información omnipresente, información girando sobre esta clase de coronavirus.

En congresos, foros, convenciones regionales o mundiales de periodismo de ciencia, se ha hablado de colocar la información científica en la agenda de los gobiernos, de abrir espacios, de luchar por democratizar y acceder a ese conocimiento que transforme hábitos y mejore nuestra calidad de vida, frente a aquello que nos es común y necesario.  Esta pandemia nos está haciendo conciencia de lo semejantes que somos y de la alta vulnerabilidad que tenemos frente al declive de nuestra salud. Ese clamor de esfuerzos porque la ciencia sea visible, hoy tiene una dorada oportunidad para hacer mella en las políticas, en las decisiones editoriales, en los puntos de vista obsoletos, la realidad, los datos, la evidencia  y la emergencia en sí, nos obliga a decirles que en el 2020, el mundo cambió.

Y no, no se trata de opacar la temática de contención, avances de la vacuna  o atenuar la  data  en la curva de infecciones por país, comportamiento y proyecciones de la misma, sino de tomar esos insumos para que desde la radio,tv,redes sociales,hoy, la labor de quienes nuestro pivote  es la información científica, sea tan visible como asimilada, aún en medio del natural temor que hay ante esta novedosa y trágica coyuntura a la que todos nos enfrentamos.

Desde nuestras plataformas, podemos -y me atrevo a decir-, debemos ser incisivos hacer llamados a  quienes toman las decisiones y también quienes las reciben, y hacer ver que hoy es la COVID-19 , de la cual esperamos salir airosos, pero hay muchos temas más (demasiados considero) que han sido relegados por “contenidos chatarra”, los cuales hoy, no sirven de nada, ante situaciones como esta, que “parecía” no iba a trascender de una epidemia regional; y que hoy obliga a gobiernos a replantearse su agenda, su presupuesto anual, a  empresarios sus inversiones  y a la población por millones a confinarse a su hogar, algo que nos asombra día tras día, es menester reconocer que en el 2020 el mundo cambió.

 

El home office o teletrabajo, la ansiedad que puede provocar el encierro preventivo, la economía y su contracción mundial son solo pocas temáticas en una larga lista donde la ciencia tiene mucho que decir, incidir y posicionarse en las parrillas de contenido. Las pseudociencias y el pensamiento mágico que tanto daño le hacen a las prácticas sanitarias, se debe denunciar, desenmascarar y buscar espacios por otras diversas vías para comunicar la ciencia, el mundo está cambiando, la gente está receptiva, no perdamos esa pertinencia de la que tanto disertamos, sin descuidar la misión del desafío sanitario presente.

Anhelo, que luego de esta crisis, el panorama informativo, no vuelva a ser el mismo, subrayo a título personal, no debe de seguir una parrilla  que prime el show político, farandulero o deportivo y que manda al  conocimiento científico a espacios en horarios de medianoche, donde casi nadie lo ve, no puede ser que las  columnas  de ciencia vayan  una vez por semana o para rellenar algún suplemento editorial, alzo la voz, para que como el mundo en cuanto a medidas sanitarias; no será el mismo, el proceso del acceso y la disposición para hablar de ciencia, no sea sólo por emergencias pandémicas o catástrofes, la información de la ciencia es un derecho que debe ser visible, dignificado entre quienes lo ejecutan con rigor y coherencia y en  espacios visibles y frecuentes por los sistemas de comunicación estatales y los directores de los medios masivos de comunicación privados. Nuestra labor de informar la ciencia es una prioridad hoy y también lo será mañana; insisto, es nuestra misión decirles con firmeza, que el mundo en 2020, cambió.

 

 

 

 

 

 

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